La operación, llevada a cabo el 23 de diciembre, tuvo lugar solo 10 horas después del ingreso, generando numerosas dudas sobre la equidad en el acceso a la atención médica. Las críticas aumentaron al conocerse que un paciente cuya cirugía fue postergada falleció tres días después, lo que plantea interrogantes sobre las prioridades dentro del sistema de salud pública.
En su rueda de prensa, Aguilera subrayó: “Mi madre fue evaluada y tratada en conformidad a las condiciones médicas del hospital”. Se encontraba en San Antonio inaugurando el Hospital Claudio Vicuña cuando recibió la noticia del accidente, y aclaró que su regreso a Santiago fue como “familiar de un paciente”.
Acerca de las críticas de un posible trato especial, Aguilera precisó que solo solicitó una “silla para mi hermana”, y que no influyó en la gestión de atención médica. “El cuadro de mi madre fue evaluado por el traumatólogo de turno”, añadió, enfatizando que la atención de urgencia no se ve afectada por las listas de espera electivas.
Finalmente, Aguilera se refirió a su futuro en el cargo, asegurando: “Yo no tengo planteado presentar mi renuncia”, aunque admitió que su permanencia depende de la confianza del Presidente de la República.
Este incidente ha suscitado un intenso debate sobre el sistema de salud en Chile, invitando a reflexionar sobre la equidad en el acceso a servicios médicos. La ministra ahora enfrenta el desafío de restaurar la confianza pública, mientras las críticas persisten en un momento crucial para la salud pública en el país.
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