Trump señaló que, si bien no ha tenido contacto directo con Machado desde el derrocamiento de Maduro, las dinámicas políticas en Venezuela son intrincadas. Afirmó que sería “difícil” para Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz, obtener la legitimidad indispensable para gobernar en un entorno de profunda polarización y descontento social.
Desde que se posicionó como una figura clave en la oposición, Machado ha sido objeto de controversia. Su defensa de políticas económicas de corte liberal y su firme postura en contra del régimen de Maduro han generado tanto fervientes seguidores como críticos acérrimos. A pesar de su llamado a reformas radicales que buscan desmantelar el socialismo arraigado en el país, su estilo directo ha suscitado inquietudes sobre su capacidad para unir a las diversas facciones opositoras y atraer a sectores moderados de la población.
En este contexto, Trump también mencionó que su administración, a través del secretario de Estado Marco Rubio, ha estado en contacto con Delcy Rodríguez, la vicepresidenta que asumió tras la captura de Maduro. Según Trump, Rodríguez está dispuesta a colaborar con el gobierno estadounidense, lo que podría indicar una estrategia de apoyo a figuras que puedan propiciar un cambio, aunque no sean necesariamente las más populares entre los opositores de Maduro.
Este escenario destaca la complejidad de la diplomacia estadounidense en América Latina. Al intentar establecer relaciones estratégicas con líderes venezolanos, Washington enfrenta el reto de seleccionar a aquellos que tengan capacidad de gobernar, mientras que debe equilibrar las expectativas internacionales con las demandas de una población que ha padecido años de crisis económica, social y humanitaria.
La afirmación de Trump respecto a Machado resalta la cautela que debe existir en las intervenciones extranjeras en asuntos internos de otros países, reconociendo que el apoyo popular es esencial para cualquier líder que aspire a estabilizar y gobernar un país tan fracturado. A medida que la situación en Venezuela continúa evolucionando, será fundamental observar cómo se desarrollan estas dinámicas políticas y el impacto de los actores internos e internacionales en el futuro del país.
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