Caniulef, entonces parte del equipo de Canal 13, postuló entre un grupo selecto de periodistas elegidos por el equipo de Madonna. “Fueron tres los que postulamos; había que enviar currículum y demostrar inglés. Yo hablaba muy mal, pero tuve la certeza de que sería yo”, recordó años después en el programa La Divina Comida (2022). Su intuición resultó ser acertada: viajó una semana a Londres, con todos los gastos cubiertos por la producción de la artista.
La entrevista, que duró apenas diez minutos y se llevó a cabo sin cámaras presentes—solo se grabó el audio en un pendrive—, se rigió por estrictas reglas: sin contacto físico ni preguntas personales. A pesar de estas limitaciones, el diálogo fue profundo. Caniulef abordó temas sensibles como la discriminación y el bullying hacia jóvenes LGBTIQ+, recibiendo una respuesta contundente de Madonna: “Quiero darles apoyo y voz. Todos los niños y jóvenes víctimas de bullying o perseguidos por ser gay necesitan respaldo. Las minorías necesitan una voz”.
Este intercambio resonó especialmente en la comunidad LGBTIQ+ chilena, donde Caniulef era una figura visible que desafió estigmas en la televisión nacional. La entrevista se convirtió en un hito del periodismo de farándula, destacando su capacidad para generar conversaciones relevantes más allá del espectáculo puro.
Este logro no solo elevó su perfil profesional—ya forjado desde 2002 en Canal 13 como notero y en programas como Alfombra Roja, Bienvenidos y SQP—sino que representó para él “un sueño cumplido” y la prueba de que “el trabajo duro y la pasión no tienen fronteras”. Junto a entrevistas a Coldplay, Juan Luis Guerra o Antonio Banderas, la charla con Madonna quedó grabada como su mayor hazaña.
Hoy, tras su fallecimiento por un paro cardiorrespiratorio, este momento vuelve a circular en redes, recordando el legado de un comunicador que usó su plataforma para visibilizar realidades incómodas y abrir caminos en el periodismo chileno de espectáculos.
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