En una entrevista con CNN en Español, Jerí desestimó la propuesta que Kast promovió intensamente durante su campaña y en su reciente gira por la región. “Una de las primeras medidas que habíamos conversado como alternativa (…) la hemos descartado”, declaró el mandatario peruano, señalando que no puede permitir ingresos irregulares que agraven la inseguridad en su país debido a la “debilidad de nuestras fronteras”. Este portazo se da apenas una semana después de la reunión bilateral en Lima entre ambos líderes, donde se acordó un gabinete binacional para combatir el crimen organizado, aunque sin avances concretos en el tema migratorio.
Kast reaccionó de manera escueta al rechazo: “Todo va a estar bien”, sin profundizar en el tema. Desde su equipo, la vocera Mara Sedini minimizó el revés diplomático asegurando que “no hay ningún fracaso, todo lo contrario. La agenda migratoria toma forma (…) hay mucho por conversar”. Sedini insistió en que el corredor es solo una de varias medidas en evaluación, junto con cambios legislativos, cierre de fronteras y expulsiones.
Sin embargo, el oficialismo no tardó en calificar este episodio como un “fracaso prematuro”. El diputado socialista Daniel Manouchehri expresó en X: “Kast rompió un récord histórico. Es el primer presidente electo que fracasa antes de empezar a gobernar. Vendió un ‘corredor humanitario’ inexistente y Perú le dio un portazo. Mucho humo, cero gestión y la realidad chocando de frente con el marketing”. Otros sectores del oficialismo denunciaron una “política del espectáculo”, acusando a Kast de priorizar anuncios grandilocuentes en lugar de una diplomacia efectiva.
La propuesta del corredor humanitario fue central en la campaña de Kast para abordar la crisis migratoria irregular, prometiendo expulsiones masivas y coordinación regional tras la caída de Nicolás Maduro en Venezuela. Durante su visita a Perú el 7 de enero, Kast destacó la necesidad de acuerdos para retornos ordenados, aunque las conversaciones no avanzaron más allá de lo preliminar.
El rechazo peruano representa un obstáculo inicial para la agenda internacional de Kast, quien asumirá el cargo el 11 de marzo. Analistas consideran que este episodio plantea un desafío para establecer alianzas en una región compleja, donde países como Perú también enfrentan presiones migratorias y priorizan la seguridad interna.
Desde el entorno republicano, se insistió en que el diálogo continúa y que hay una “lista de medidas” alternativas en consideración. No obstante, este episodio ha generado un intenso debate sobre las expectativas generadas en campaña en contraste con la realidad diplomática, permitiendo al oficialismo cuestionar la capacidad de gestión de la futura administración antes de que esta inicie formalmente.
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