Este fallo también destaca la valiosa labor de miles de Carabineros que, durante el estallido social, enfrentaron uno de los episodios más oscuros de nuestra historia democrática. En medio de la violencia y la destrucción, Carabineros de Chile cumplió su mandato constitucional de proteger el orden público y la seguridad ciudadana. Esta labor es esencial para la convivencia pacífica y la vitalidad de nuestra democracia.
La defensa del orden y la seguridad no es una simple postura ideológica; es una necesidad crítica para la vigencia de nuestros derechos básicos y la protección de las libertades. Ninguna democracia puede sostenerse si el Estado renuncia a la autoridad legítima que le confiere la Constitución. Sin un ejercicio adecuado de esta autoridad, se desvanece la posibilidad de un país seguro y respetuoso de los derechos.
Como exgobernador de la Provincia de Concepción, fui testigo de los desafíos enfrentados por nuestras fuerzas del orden. Mi apoyo a Carabineros no fue un cálculo político, sino una convicción profunda: sin orden público, la democracia se convierte en un concepto vacío, y sin instituciones robustas, no hay justicia social ni desarrollo sostenible.
Chile no puede aspirar a un futuro sólido debilitando a quienes tienen la responsabilidad de proteger a la ciudadanía. Es crucial investigar y sancionar responsabilidades individuales cuando sea necesario, pero nunca a costa de convertir a una institución entera en blanco de críticas desmedidas en un intento de refundar el país.
Hoy, más que nunca, necesitamos líderes que defiendan sin ambigüedades el Estado de Derecho y la democracia, así como a aquellos que, con vocación de servicio, se dedican a cuidar de nuestros ciudadanos. Es imperativo que el camino hacia un Chile mejor no se construya a expensas del desmantelamiento de las instituciones que nos protegen.
Robert Contreras Reyes
Abogado y exgobernador de Concepción.
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