En declaraciones al programa Tolerancia Cero, Boric expresó su “desconcierto” y profunda tristeza: “Gustavo hoy no puede ver y quien se demuestra que le disparó no recibe una condena, y eso me resulta desgarrador”. El Mandatario subrayó la falta de proporcionalidad en el uso de la fuerza, manifestando: “No veo una proporcionalidad en que le saquen los ojos a Gustavo”. Añadió que le resulta difícil “imaginar qué proporcionalidad hay entre un integrante de Fuerzas Especiales, que tiene todo el equipamiento, contra un manifestante que no está armado”.
El tribunal determinó que Crespo actuó en legítima defensa ante una situación de agresión potencialmente letal, considerando que Gatica participaba lanzando piedras y que los protocolos de Carabineros de 2019 no establecían distancias mínimas ni directrices específicas para el uso de perdigones. A pesar de que se acreditó la autoría del disparo (a unos 24,5 metros), no se probó dolo ni infracción grave a los reglamentos, aplicándose también la Ley Naín-Retamal (promulgada en 2023 bajo el mismo gobierno de Boric), que refuerza la protección legal en el uso de la fuerza policial.
El caso, uno de los más simbólicos del 18 de octubre, generó reacciones divididas. Gustavo Gatica, ahora diputado electo, anunció que apelará la nulidad del fallo y no descarta recurrir a instancias internacionales: “Vamos a llegar hasta las últimas consecuencias para que se haga justicia”. Organizaciones de derechos humanos y sectores del oficialismo criticaron el fallo, relacionándolo con la impunidad en violaciones a los derechos humanos durante el estallido.
Desde el Gobierno, se respetó la independencia judicial, aunque se mostró empatía hacia la víctima. El subsecretario del Interior, Víctor Ramos, indicó que “no es comprensible que una persona por manifestarse reciba un disparo en los ojos, quede ciega y eso no tenga sanción”. Por su parte, Crespo celebró el fallo, afirmando que “lo único que hicimos fue poner orden”.
El veredicto ha reavivado el debate sobre el uso de la fuerza en las protestas y el legado del estallido social, a menos de dos meses del fin del mandato de Boric.
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