“Con efecto inmediato, cualquier país que haga negocios con la República Islámica de Irán pagará un arancel del 25% en cualquier y todo negocio que se realice con Estados Unidos de América”, escribió Trump. Aunque la Casa Blanca no ha proporcionado documentación adicional ni aclarado la base legal de la medida, analistas sugieren posibles invocaciones de poderes ejecutivos en situaciones de emergencia económica.
Este anuncio surge en un contexto de alta tensión con Irán, donde protestas antigubernamentales masivas han dejado cientos de muertos —más de 600 según grupos de derechos humanos— en medio de una brutal represión y un apagón de comunicaciones impuesto por las autoridades. Trump ha apoyado públicamente las manifestaciones, afirmando que “Irán mira hacia la libertad como nunca antes” y que EE.UU. está “listo para ayudar”. Además, ha amenazado con intervención militar para “rescatar” a los manifestantes, recibiendo opciones del Pentágono que incluyen ataques aéreos y operaciones cibernéticas.
La medida busca aislar económicamente a Teherán al presionar a sus socios comerciales para que corten lazos. China, principal comprador de petróleo iraní (más del 77-90% de las exportaciones de crudo), sería el más afectado, causando que los aranceles sobre bienes chinos se eleven por encima del 45%, tras la tregua arancelaria reciente. Otros socios clave como India, Emiratos Árabes Unidos, Turquía e Irak también podrían enfrentar impactos significativos, reavivando los riesgos de guerras comerciales globales.
China ya respondió con firmeza, advirtiendo que tomará “todas las medidas necesarias” para proteger sus intereses y rechazando “cualquier sanción unilateral ilícita”. Pekín enfatizó que “las guerras arancelarias no tienen ganadores”. India, que ya enfrenta aranceles elevados por la compra de petróleo ruso, así como otros países como Japón y Corea del Sur, podrían experimentar complicaciones en sus flujos comerciales con EE.UU.
Expertos cuestionan la implementación práctica de esta medida: no está claro qué cuenta como “hacer negocios” con Irán (¿incluye transacciones humanitarias?), si afecta servicios además de bienes, ni cómo se aplicará a más de 140-150 países que han comerciado con Teherán en años recientes. El Fondo Monetario Internacional y bases de datos como UN Comtrade muestran que el impacto podría ser amplio pero desigual.
Esta medida se suma a la política de “máxima presión” de Trump contra Irán, combinada con amenazas militares y apoyo explícito a los disidentes. Mientras el Tribunal Supremo evalúa la legalidad de amplios aranceles previos invocados por Trump, el anuncio intensifica la incertidumbre en los mercados globales, con subidas en el petróleo y oro como activos refugio.
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