En el debate internacional reciente se ha vuelto habitual atribuir a Donald Trump y a su actual administración la responsabilidad por lo que algunos denominan un “nuevo orden internacional“, como si se tratara de un fenómeno reciente o inédito. Esa lectura, sin embargo, omite un dato esencial: este escenario viene gestándose desde hace décadas.
Los principales conflictos que han debilitado el sistema internacional —la guerra de las Malvinas, los Balcanes, Irak, Georgia, Crimea o la actual guerra en Ucrania— ocurrieron cuando Trump no era presidente o no tenía incidencia alguna en las decisiones estratégicas globales. En todos ellos se repite un mismo patrón: cuando los Estados consideran comprometidos sus intereses vitales, el Derecho Internacional y los organismos multilaterales muestran límites evidentes.
Más que el origen de este proceso, la actual administración estadounidense parece haber hecho explícita una realidad que durante años se prefirió disimular bajo un discurso normativo que, en los hechos, no logró evitar los conflictos más relevantes de las últimas décadas.
Christian Slater E.
]]>