

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha hecho un llamado a varios líderes mundiales para unirse a un nuevo “Consejo de Paz” que operará al margen de la ONU. Este consejo, que no contará con la participación de Chile, tiene como objetivo promover la estabilidad global y se ha visto rodeado de una serie de críticas hacia el funcionamiento de la ONU.
La Casa Blanca divulgó la invitación a jefes de Estado, como Vladimir Putin de Rusia, el primer ministro húngaro Viktor Orbán, y el primer ministro canadiense Mark Carney. Los participantes en este consejo, al que también fueron invitados China y Argentina, deberán contribuir con más de mil millones de dólares en el primer año si desean extender su membresía más allá de tres años.
Trump, al ser consultado sobre la inclusión de Putin, confirmó la invitación, subrayando la intención de su administración de crear una nueva plataforma de diálogo internacional. Este consejo fue inicialmente pensado para abordar problemas específicos como la reconstrucción de Gaza, aunque su alcance parece ser más amplio y no se limita a una sola región.
El preámbulo de los estatutos del consejo menciona que su creación responde a la necesidad de una organización internacional más eficiente, criticando los enfoques de paz tradicionales que, según Trump, “institucionalizan crisis en lugar de permitir que la gente salga adelante”.
Este nuevo organismo permitirá a Trump actuar como su “presidente inaugural”, con facultades para decidir la invitación de nuevos miembros, así como revocar participaciones. Esta estructura fue diseñada de tal forma que bloquea cualquier tipo de veto a sus decisiones, otorgándole un control predominante sobre el funcionamiento del Consejo.
La decisión de excluir a Chile en esta lista de invitados aunque las relaciones diplomáticas con el país son estables e históricas, despierta la interrogante sobre el futuro papel de la nación en el escenario internacional. En respuesta a esto, la vocera del presidente de la Asamblea General de la ONU, Neice Collins, defendió la relevancia del organismo internacional ya establecido, afirmando que “la única organización universal para lidiar con asuntos de paz y seguridad es la ONU”.
A medida que se desarrollan estas iniciativas, el impacto en Latinoamérica y el papel de países como Argentina y Brasil dentro de este nuevo marco de colaboración será un tema de amplio debate. La invitación a estos países podría reflejar una estrategia por parte de Trump para aumentar la influencia estadounidense en la región, en un contexto donde ya se ha mencionado la reducción del compromiso norteamericano con diversas instituciones multilaterales.
La reacción internacional a esta propuesta incluye preocupaciones sobre la viabilidad de un consejo que desconoce y busca desplazar a la ONU, cuyas diferentes estructuras han estado en funcionamiento por décadas. Trump parece estar abriendo una nueva vía en la diplomacia mundial, que podría desencadenar cambios significativos en cómo las naciones cooperan en torno a la paz global.