

El mercado laboral chileno terminó el año 2025 en un contexto de ajuste significativo, según el reciente Panel Laboral UNAB, un informe elaborado por el Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello. Este estudio se basa en la percepción de 30 headhunters y especialistas en el área de empleo a nivel nacional, quienes han señalado una serie de desafíos marcados en el entorno laboral.
Durante el transcurso del año 2025, el mercado laboral se enfrentó a un entorno económico complicado. Las empresas adoptaron un enfoque notablemente conservador, favoreciendo la contención de costos y la eficiencia interna sobre una expansión agresiva y la generación de nuevos puestos de trabajo. Las contrataciones se volvieron más selectivas y los procesos se alargaron, indicando un clima de incertidumbre para los potenciales empleados.
Al revisar las evaluaciones de desempeño del mercado laboral, el 48% de los expertos consultados califica el año como negativo, mientras que un 44% lo considera regular. Solo un 8% ofreció una evaluación positiva, lo que resalta un balance crítico y una sensación de desconfianza en el sector laboral. Este panorama se consolida con datos concretos, como la tasa de desempleo, que alcanzó un 8,4% en el trimestre de septiembre a noviembre de 2025, lo que refleja la precariedad en el mercado de trabajo.
Pamela Jiménez, socia de Equation Partners y panelista del estudio, explica que “durante 2025, el mercado laboral chileno mostró un desempeño contenido y de ajuste, más orientado a la estabilización que al crecimiento”. Insiste en que este entorno ha resultado en procesos de contratación prolongados y una mayor selectividad por parte de las empresas, enfocándose en perfiles estratégicos que garanticen la sostenibilidad de estas.
A lo largo del año, a pesar del menor dinamismo en la creación de empleo, la escasez de talento especializado seguía siendo un problema estructural que limitaba el acceso a nuevos puestos. Esta situación se vio exacerbada por una discrepancia creciente entre las expectativas salariales de los trabajadores y los sueldos ofrecidos, creando parálisis en la movilidad laboral. Las organizaciones, enfrentadas a costos altos para reemplazar talento, comenzaron a implementar estrategias de retención interna más agresivas.
Sin embargo, hay luz al final del túnel. A medida que los expertos analizan las proyecciones para 2026, se anticipa un escenario más optimista. Las condiciones macroeconómicas mostrarán una mejora gradual, acompañada de un entorno regulatorio más claro y una inversión que comienza a reactivarse. Sectores como servicios especializados, tecnología, y logística presentan las mejores perspectivas de generación de empleo.
A pesar de estas señales positivas, los especialistas también advierten sobre la desigualdad en la recuperación, subrayando la importancia de abordar las brechas en el acceso al empleo formal, especialmente entre jóvenes, mujeres, y trabajadores menos calificados. Esto plantea desafíos significativos para las políticas públicas y la formación profesional.
El Panel Laboral UNAB destaca la necesidad de fomentar una articulación más efectiva entre el mundo académico, el sector productivo y el Estado, con el fin de mitigar los desajustes entre la oferta y la demanda de habilidades en el mercado laboral.
Con estas reflexiones, el mercado laboral chileno ingresa en 2026 dejando atrás un período de ajuste, pero con señales incipientes que apuntan a una recuperación esperada. El desafío consiste en transformar este optimismo en oportunidades reales de empleo de calidad que beneficien a un espectro más amplio de la población.